miércoles, 3 de agosto de 2022

CIUDADANIA GLOBAL: CIUDADANOS GLOBALES

 3 Agosto 2022

 




La idea de ciudadanía global tiene raíces históricas muy antiguas, pero en su construcción actual ha tenido un rol muy importante el proceso que va desde la creación de Naciones Unidas en 1945 y la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático en 2015. Es precisamente un periodo de aprendizajes, de tragedias y progresos, donde ha ido madurando la idea y las instituciones que apelan a una dignidad intrínseca, universal, de la persona humana.

De este modo, tanto en la Carta de Naciones Unidas como en el propio preámbulo de la Declaración Universal de 1948, se plasma el inicio del “…reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana” los cuales hoy son nuestros estándares mínimos para el entendimiento en el concierto internacional, y que podemos llamar cimientos fundadores del actual ciudadano global.

En esta trayectoria por tanto, los más de 70 años de Naciones Unidas  han sido clave para el que el concepto pudiera madurar. Hoy la entendemos como un tipo de ciudadanía que trasciende el espacio de lo nacional, se sustrae de un ámbito identitario y/o territorial específico, y abraza una ética global en constante desarrollo.

Se trata de una ciudadanía que se despliega en diversos niveles, ámbitos y momentos, sin tener un único marco institucional de referencia. En el nuevo orden mundial ella busca ampliar sus alcances y ejercer un rol democratizador en las decisiones públicas que puedan afectar severamente los aspectos básicos de nuestras sociedades, especialmente de la vida concreta de las personas, especialmente de las minorías y grupos postergados. Su objetivo es defender la dignidad humana y promover la responsabilidad social o la solidaridad internacional, en la cual la tolerancia, inclusión y reconocimiento de la diversidad no sólo ocupa un lugar central de su discurso, sino también de su práctica, lo que se refleja en la multiplicidad de actores involucrados en las acciones de ciudadanía global.

Por lo tanto, es necesario destacar la importancia del concepto de ciudadanía global, y de la educación de ciudadanos globales activos, como un factor de cambio positivo que en su secuencia histórica de constante empuje y  cambios, se ha logrado la adopción de la Agenda de Desarrollo 2030 y Acuerdo de Paris el 2015.

Estos marcan un precedente para el compromiso global de implementar una agenda global de desarrollo. Ella está compuesta de tres elementos interconectados, para posibilitar el desarrollo sostenible: crecimiento económico, inclusión social y protección ambiental. Se trata de un proyecto ambicioso, negociado al alero de Naciones Unidas y con participación ciudadana, de carácter universal y transformador que busca erradicar la pobreza y construir un mundo equitativo poniéndose el plazo del 2030.

De la misma forma el Acuerdo de Paris se erige como un hito en los esfuerzos globales para fortalecer la respuesta a la amenaza del cambio climático. El propósito es reducir considerablemente los riesgos y efectos que significan el aumento global de la temperatura.  Ellos amenazan al planeta con la acidificación de los océanos, acabando con ciclos de la vida marina; con el aumento del nivel de las aguas, poniendo en riesgo la existencia de pequeños estados insulares o llevando fenómenos meteorológicos exacerbados a zonas que los desconocían, causando desplazamientos humanos o incluso, crisis humanitarias. 

El trabajo articulado entre la sociedad y los tomadores de decisiones tradicionales, es un imperativo. Esa alianza permitirá profundizar la construcción una ética global, fundada en la responsabilidad y solidaridad universal de ciudadanos globales activos. La cooperación debe ser inclusiva, enriqueciéndose de las diferencias regionales y experiencias universales. Solo está mirada nos permitirá hacer frente a temas de naturaleza y solución global. La acción humana concertada, la innovación y la educación democrática de futuras generaciones  permitirán sortear con éxito desafíos que superan las capacidades de lo nacional y que amenazan nuestra sobrevivencia como especie.

Laureano Garín Lanaspa.

Presidente Asociación CIVITAS Vecinos Las Fuentes